Los que nos reunimos un día cada semana,
lápiz en mano y la ilusión de un verso, una frase, una palabra que transforme
esta realidad pesada y cruda, casi insoportable. ¿Qué sería de mí sin ellos?
¡Nada! El vacío en el alma, el dolor en el cuerpo, la soledad del loco. Cuatro
o cinco gatos que disfrutan sin saber hacer… pero ¡qué importa! Asida al mástil
sobre la hoja de papel salvo mi vida de la angustia. Musas que asaltan de
pronto me distraen de la rutina. ¡Qué bendición haberlos encontrado!
Teresa
Tepe
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